Dime cómo eres y te diré cuál es tu grado de estrés

2012-04-14 22:43:14

Hace más de 30 años los cardiólogos norteamericanos Meyer Friedman y Ray H. Rosenman  estudiaron en un grupo de individuos los diferentes patrones de conducta de cada uno de ellos y la manera como les afectaba el estrés. Los científicos descubrieron que en dos tipos de personalidades, la A y B como las bautizaron, el estrés actúa de manera diferente.

Así por ejemplo, en el patrón de comportamiento del tipo A, el estrés resulta muy negativo y son tres veces más propensos a los ataques del corazón que los del tipo B.

 

¿Cómo se manifiesta la personalidad tipo A?

El doctor Meyer Friedman, dice que los individuos con esta personalidad, tienen un alto sentido de urgencia y son muy impacientes. Hacen que las cosas se hagan rápidamente; tienen obsesión por estar siempre a tiempo y  se irritan cuando sufren algún retraso o si los tienen esperando por alguna razón. Están muy conscientes del tiempo. Les gusta fijarse plazos y límites mismos, que cumple.

 

¿Cuáles son sus características físicas?

“Manifiestan diversas acciones físicas, en forma inconsciente en un esfuerzo por liberarse de la tensión. Pestañean o mueven los ojos rápidamente cuando hablan, mueven las rodillas, tamborilean con sus dedos, golpean las mesas o aprietan los dientes. Son intolerantes e impulsivos”.

Este tipo de personalidad, aseguran los especialistas, también se caracteriza por ser competitivos en el trabajo e incluso en las actividades recreativas. “Buscan continuamente su promoción en los negocios o en la sociedad. Están  ávidos de reconocimiento público y cuando juegan, incluso con niños, siempre lo hacen para ganar”.

En cuanto al patrón de comportamiento de los individuos tipo B, Friedman y Rosenman dicen que son todo lo contrario a los sujetos con personalidad tipo A.

“Esta personalidad es realista acerca de lo que puede conseguir y del tiempo que precisa para ello, y no necesariamente quienes la tienen, son débiles ni perezosos. Tienen una perspectiva más amplia que las personas de tipo A y reconocen que las irritaciones inútiles son estériles; a la vez, están menos preocupados por el futuro. Son individuos que superan, y en mucho, a los tipo A cuando se requiere de paciencia y aplicación metódica. En la toma de decisiones también son mejores que los tipo A”.

 

EL ESTRÉS Y LA PERSONALIDAD

Asimismo,  Meyer Friedman y Ray H. Rosenman,  dicen que las personas tipo A, tienden a ignorar los síntomas del estrés y lo que es peor, están más sometidas a su acción. “Si se les pide que hagan un trabajo aburrido y repetitivo, con facilidad se rebelan, pero si tienen que hacerlo, a pesar de todo, disimulan esta rebelión. Si se les deja libres de seguir su iniciativa, trabajarán naturalmente a un elevado nivel de tensión”.

El esquema clásico en la carrera de una persona tipo A, que no aprende a controlarse y a relajarse de modo correcto,  es que suele tener cierto éxito debido al elevado nivel de potencia y energía; pero llega un momento en que se presenta el agotamiento por sus altos niveles de estrés.

Friedman y Rosenman concluyen diciendo que la mejor arma contra la tensión es la lucidez, característica de las personas del tipo B. Además, recomiendan no llevar los problemas a casa  porque, inevitablemente, los transportarán  a la familia.

“Cuando llegue a su hogar siéntese y relájese -dicen los especialistas-. Apapache a sus hijos y a su pareja. Tome muy en cuenta que el trabajo de ama de casa no está en absoluto exento de tensión. Recuerde que las mujeres tienden a reaccionar frente al estrés sumiéndose a veces en la depresión, lo que las hace más propensas a enfermedades mentales, especialmente si junto con su actividad laboral deben llevar también su hogar”.

 

 
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