Viernes 31 de Octubre, 2014
 
 

Prevención, la primera medida contra las quemaduras



Las vacaciones escolares durante el período de verano incrementa las horas en casa y las posibilidades de sufrir un accidente. En el hogar, principalmente en la cocina y en la hora del baño, es donde acontecen los accidentes más frecuentes por quemadura en niñas y niños. Existen alrededor de 69 mil niños afectados cada año por accidentes de quemaduras en México. Representan el 60% de los 115 mil casos registrados por la Secretaría de Salud.

Las quemaduras se han convertido en un problema de salud pública porque pueden causar algún tipo de discapacidad física, psicológica, social y laboral, además de presentar un alto índice de mortalidad o dejar severas secuelas por la cicatrización, contracturas y deformación de las extremidades; incluyendo la repercusión económica por los altos costos del tratamiento y la rehabilitación.

La piel es el mayor órgano del cuerpo, y lo cubre totalmente. Además de servir como escudo protector contra el calor, la luz, las heridas y las infecciones, la piel también regula la temperatura del cuerpo; acumula agua y grasa; es un órgano sensorial; evita la pérdida de agua y la entrada de bacterias.

Las quemaduras son un tipo de lesión traumática causada por energía térmica, eléctrica, química o electromagnética. La causa principal de lesiones por quemadura entre los adultos es el fuego, mientras que en el caso de los niños, la causa principal es la escaldadura. Los bebés y los ancianos son quienes tienen un riesgo mayor de lesiones por quemaduras.

Una quemadura grave puede ser tremendamente devastadora, y no sólo físicamente sino también en el plano emocional. Puede afectar no sólo a la persona que la sufre sino a toda la familia. Las personas con quemaduras graves pueden perder ciertas capacidades físicas, quedar desfiguradas, perder una extremidad o movilidad, quedar llenas de cicatrices o sufrir infecciones. Además, las quemaduras graves pueden penetrar en las capas profundas de la piel, causando daños en los músculos o en los tejidos que pueden afectar a todos los sistemas del cuerpo.

Para que una persona quemada no se infecte y se reduzca el dolor se emplean diferentes cubiertas cutáneas, conocidos como apósitos, los mejores son los aloinjertos de piel, porque contienen células productoras de crecimiento que estimulan la proliferación de las células epiteliales del propio paciente. Dichos aloinjertos se obtienen de la donación, otro de los pilares en el tratamiento del paciente quemados.

Dado que con una quemadura grave pueden verse afectadas tantas funciones y sistemas del cuerpo, la necesidad de rehabilitación es muchas veces más que imprescindible.

En el Centro Nacional de Investigación y Atención de Quemados CENIAQ del Instituto Nacional de Rehabilitación, , además de ofrecer atención médica de alta especialidad, cuenta con el Banco de Piel y Tejidos. La donación de piel salva no solo vidas sino oportunidades para vivir mejor la vida.

Una quemadura puede dejar marca para siempre, es dolorosa, en casos graves requiere rehabilitación y en algunas ocasiones las lesiones dejan secuelas de por vida. Las vacaciones deben ser memorables pero en otros sentidos. La primera medida contra las quemaduras es prevenirla.

 

Fuente: Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud



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